Queremos que formes parte de una comunidad que siente, piensa y cree en las mismas inquietudes que tú. Para generar cambios que sean duraderos y se puedan ver es necesario que todos los que están involucrados participen, de lo contrario, solo unos pocos serán lo beneficiados: los mismos de siempre. Te preguntaras si es así para qué participar. Es necesario detenerse a pensar que esos que siempre salen favorecidos, tal vez lo sean por que han demostrado un interés que tu no tenías, en ese caso el único responsable es aquel que no demostró interés. No puedes dejar en manos de otros tus responsabilidades o tu derecho a intervenir tu espacio. Es necesario estar integrado, de esta manera sentirás que lo que existe a tu alrededor no es malo.
Ser participativo es sano, ayuda a crear mejor las cosas y son estas las que finalmente reciben un valor diferente. Un ejemplo: la mayoría de nosotros conoce la Plaza La Palmilla, un espacio que está en un franco abandono. Una plaza no se conforma de unas mesas de pin pon, una manifestación de arte sin sentido, un poco de pasto, unos asientos a mal traer y unas luminarias que atraen por las noches a delincuentes en vez de atraer a la familia. Por el contrario una plaza tiene que representar el espíritu de la comunidad que la rodea.
Según la Enciclopedia Wikipedia: Las plazas son el centro por excelencia de la vida urbana. En ellas se concentran gran cantidad de actividades sociales, comerciales y culturales. Las funciones simbólicas, tanto políticas como religiosas son de gran importancia en estos espacios, siendo elegidas para la celebración de coronaciones, ejecuciones, manifestaciones, procesiones, canonizaciones... A menudo son elegidas para levantar en ellas monumentos conmemorativos o estatuas, ya que son espacios singulares y adecuados para los mecanismos de mantenimiento de la memoria histórica. Además, al ser lugares de encuentro, albergan actividades lúdicas y festivas: fiestas, juegos, espectáculos, deportes, mercadillos o cualquier acto público imaginable. La función económica (plaza de mercado) responde a la vitalidad de las transacciones espontáneas, pero también las hacen ser objeto de especial atención y control por los poderes públicos.
Desde los orígenes la plaza ha constituido un órgano biológico de la ciudad, incorporado a la vida de la comunidad como su espacio más convocante. Desde que en la prehistoria, las chozas de la tribu se agruparon en círculo, el espacio central empezó a cumplir la función de escenario de la vida comunitaria. Mucho después se incorporaba a la plaza una actividad principal, el mercado. Sus símbolos fueron la fuente de agua, y el monumento. La plaza funcionó, siempre como patio urbano y atrio de los edificios más representativos de la comunidad.
Si tomamos en cuenta esto, nuestra Plaza La Palmilla, vendría siendo un pedazo de tierra con árboles. Es una falta de respeto a la memoria histórica de La Palmilla que la plaza no representela importancia que debe tener en esta memoria.La cosa sería diferente si todos participáramos y nos preocupáramos de hacer de nuestro barrio un lugar más seguro y más agradable para vivir.
La Palmilla Semanario va a ser un diario de distribución gratuita en donde todos los que deseen podrán participar ya sea en el papel o en línea.Te invitamos a opinar sobre éste tema y los demás que vayan apareciendo. Tu opinión nos ayudará a cambiar o mejorar muchas cosas.
Escribe tu opinión debajo y la publicaremos.
Se Busca
Si lo tuyo es opinar y que te escuchen.
Si lo tuyo era tratar de escuchar más allá de lo posible.
Si lo tuyo era hablar hasta caer exhausto.
Si lo tuyo eran temas que nadie más hablaba.
Si lo tuyo era ser el más famoso de tu curso.
Si lo tuyo era ser la reina de primavera.
Si lo tuyo era ser Rock Star.
Si lo tuyo era Compartir tu fé.
Si lo tuyo era conseguir un autográfo de algún extraterrestre
Te necesitamos
Necesitamos redactores, fotografos y todo aquel que quiera colaborar en éste diario.
Si te interesa escribe a: lapalmillasemanario@gmail.com
